Estudios revelan que la cerveza fortalece los huesos

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Entrecopas-Maridaje-de-CervezaAunque se ha demostrado que el exceso de alcohol es un factor importante de riesgo de osteoporosis, el consumo moderado de cerveza parece tener efectos beneficiosos en los huesos. Esta es una de las conclusiones de un estudio que ha medido, en una centenar de cervezas, el contenido en Silicio, un elemento clave para mantener una densidad ósea adecuada y prevenir la osteoporosis.

La osteoporosis es la enfermedad metabólica ósea más frecuente en el ser humano. Afecta al 35% de las mujeres españolas mayores de 50 años , porcentaje que se eleva hasta el 52% en las mayores de 70.
El síntoma más característico es la pérdida de masa ósea, que conlleva a su vez, la disminución de la resistencia ósea, el aumento de fragilidad ósea frente a los golpes y la susceptibilidad de sufrir fracturas.

El silicio mediante la estimulación de diferentes procesos, como calcificación y la formación de células óseas ayuda a prevenir pérdida de masa ósea. Está presente en todos los tejidos del cuerpo, pero los tejidos con las más altas concentraciones de silicio son los tejidos de los huesos y otros tejidos conectivos.

Según los datos del estudio, el contenido de silicio varía entre 6,4 y 56,5 miligramos por litro de cerveza y esta formando parte de un compuesto asimilable (ácido ortosilicícico) por nuestro cuerpo. Esta característica convierte a la cerveza en una de las fuentes más importantes del químico.
Así que por ejemplo, una persona que ingiere dos cañas al día (aproximadamente medio litro) de una cerveza con 30mg/l de silicio, obtendrá a partir de la ingesta de cerveza, 15mg de silicio al día. La Cantidad Diaria Recomendada (CDR) de este oligoelemento oscila entre los 15 mg y los 40 mg al día.
Mujer-cervezaLos autores, de la Universidad de California, han sido los primeros en estudiar la variación entre los diferentes tipos de bebida. Han analizado el efecto del malteado, concluyendo que las cervezas con mayor concentración de cebada malteada y lúpulo contienen más silicio, ya que este se encuentra principalmente en la cáscara del cereal.

Además de silicio la cerveza aporta carbohidratos, proteínas, vitaminas y, según una investigación reciente de la Universidad de Extremadura publicada en la revista Nutrition, es rica en fitoestrógenos. Estos compuestos químicos son similares a los estrógenos humanos, hormonas femeninas cuyos niveles descienden al llegar la menopausia en la mujer, lo que aumenta el riesgo de sufrir osteoporosis.

Para terminar es importante puntualizar que se entiende por “ingesta moderada” una media de entre 1 y 2 cervezas diarias en mujeres y entre 2 y 3 cervezas diarias en hombres.

Beber cerveza reduce las agujetas.

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Nunca una cerveza nos va a sentar tan bien como después de hacer deporte. No sólo por recuperar líquidos, sino porque beber cerveza después de hacer ejercicio facilita la recuperación de los músculos con agujetas o que muestran síntomas de fatiga.

Según el profesor de Fisiología del Ejercicio INEFC de Medicina de la Universidad de Barcelona, Joan Ramón Barbany, esto se produce gracias al efecto antioxidante que tiene la cerveza. Las agujetas tienen su origen en un proceso oxidativo “muy importante” de la fibra muscular, un proceso que se contrarresta con el consumo de cerveza. Independientemente de si es con o sin alcohol, eso sí, este profesor de fisiología recomienda tomarla siempre de forma moderada.

Al igual que las agujetas, la fatiga muscular también podría tener su origen en un proceso oxidativo por lo que esta bebida también podría frenarlo.

Por su parte, Manuel Castillo-Garzón, catedrático de Fisiología Médica en la Universidad de Granada, señala que además, tras realizar ejercicio, principalmente en verano con altas temperaturas, se necesita calmar la sed algo que la “frescura y las burbujas” de la cerveza hacen, y que también “se necesita sabor”, una característica que el agua no tiene.

Respecto a la presencia de alcohol en la cerveza, el catedrático explica que la posibilidad de padecer una enfermedad cardiovascular en personas que no beben cerveza es mayor a la de cualquier persona que sí lo hace, eso sí, siempre recomienda el consumo moderado.

“El alcohol se liga a un receptor que es el mismo al que se ligan las sustancias que nos tranquilizan, como los barbitúricos, y este efecto relajante, que nos permite hacer frente a la situación de estrés, es favorable para la salud”, explica Catillo-Garzón.